Me desperté después de una fiesta con mis
amigos .Tenía resaca y me dolía la cabeza. Me fui al baño para ducharme. Al
salir de la ducha y al mirarme al espejo para cepillarme los dientes me vi un tatuaje
en la cara. No sé muy bien lo que era. Parecía un símbolo o algo parecido. A mí no me gustaban, mis padres iban a flipar, aunque fuese mayor de edad. Llamé a mis amigos. Ellos solo tenían resaca y no les había
pasado nada importante. Ese mismo día me
fui a la casa de mis padres. Cuando entré se quedaron asombrados y se pusieron a preguntarme:
-¿Cuándo te lo has hecho?
-¿Por qué te lo has hecho?
-¿A ti no te gustaban los tatuajes?
-Ha sido un accidente. Estaba borracho
por la noche y al estar borracho me hice un tatuaje –les respondí.
Se ofrecieron a prestarme el dinero que necesitaba para quitármelo, pero no lo acepté. Había sido mi error y cada
uno soluciona sus errores. Así que me
puse a buscar trabajo. Me puse durante todos los días día a día, hasta que lo encontré.
Camarero. Trabajé durante un mes entero intensamente hasta que conseguí el
dinero y me lo quité. Quien tiene un problema es su problema no de los demás.
Marcos, mucho cuidado con la puntuación en tus textos. Tienes que utilizar mejor los signos de puntuación. ¡Ah! ¡Y después de punto se escribe mayúscula! He corregido algunos errores de expresión y muuuuuuuchas tildes que no habías puesto.
ResponderEliminarLa historia es sencilla, no te has complicado la vida, aunque al menos tiene una reflexión final. 5,5